Oráculos y técnicas adivinatorias

 Reportajes anteriores:

 

Aprende a interpretar el I Ching

 

 APRENDE A INTERPRETAR LA BOLA DE CRISTAL

 

 

 En esta ocasión vamos a hablar de la adivinación mediante la bola de cristal (cristalomancia) en la sección de oráculos y técnicas adivinatorias, uno de los más antiguos de la historia de la humanidad.

 

 Los antecedentes de esta técnica los encontramos en las primitivas lecturas de las aguas. Y es que el reflejo que causaban estas (y los descubrimientos posteriores de los elementos reflectantes) apasionaba al hombre cuando descubre que esa imagen reflejada le corresponde. De ahí numerosas supersticiones derivadas del reflejo, algunas positivas, como la de la posibilidad de adivinar el futuro, y otras negativas como pensar que el reflejo podría absorber el alma (o el espíritu). De algo ya hablamos en nuestro artículo sobre la superstición de los siete años de mala suerte al romper un espejo

 

 Al descubrirse los primeros espejos, estos se empiezan a utilizar para estos menesteres, pero son los egipcios y los griegos quienes dan forma definitiva a la bola de cristal.

 Estas culturas pensaban que el círculo era la figura geométrica perfecta, pues no tenía lados que modificasen la dirección al trazarla; por ello su concepción del tiempo era circular. Para que el método adivinatorio fuera “perfecto”, debía tener esa forma circular geométrica.

 

 Claro que sólo los sacerdotes o los sabios eran quienes podían extraer sabiduría de las bolas y, posteriormente, astrólogos, alquimistas, magos… Cuentan que los pitagóricos (escuela-secta filosófica apasionada por el círculo), Platón, Aristóteles (discípulo de Platón) o Alejandro Magno (discípulo de Aristóteles), personas de selecta cultura, la utilizaban a diario.

 

 Para la interpretación de sus imágenes, sólo precisamos relajarnos para poder hacer una inmersión correcta en ella, con la mente bien abierta y el espíritu bien relajado. Si seguimos estos consejos, en pocos minutos empezaremos a percibir la presencia de imágenes. Inicialmente sólo verás manchas que, poco a poco irán adquiriendo formas precisas. Es importantísimo que cuando estas imágenes comiencen a aparecer, ni nos entusiasmemos ni perdamos la concentración, ni mucho menos intentemos discernir hipótesis y conjeturas previas. Debemos dejar que las imágenes fluyan por sí mismas, sin forzarlas, sin movernos ni desviar la mirada. Cuando se nos presente una o varias imágenes debemos prestar especial atención a la dirección que toman éstas  para así determinar cuál es la imagen real que debe darnos la respuesta a nuestras incógnitas.

 

 Por cierto, se me olvidaba… Está claro que lo primero que precisamos es una bola de cristal, por supuesto… Nos valdrá cualquier medida (no es un factor importante), y las podemos encontrar en cualquier boutique o librería esotérica. Mis amigos de Aché Distribuciones tienen unas bolas magníficas. El tamaño no es importante, sólo hará que tengamos mayor capacidad de ver las imágenes de mayor tamaño. Digamos que sería como nuestro ordenador, veremos las imágenes de mayor tamaño cuanto mayor sea la resolución y el tamaño del monitor… El mejor material, no obstante, sería el cuarzo. Necesitaremos también una peana o soporte sobre la que posaremos la bola. Y también una pieza de seda negra cuadrado (se le llama lamen sagrado o paño protector) en la que se bordan con hilo de oro los cuatro nombres sagrados Shaddai (Aire), Jehová (Fuego), Adonai (tierra) y Elohim (Agua).

 

 A causa de los poderes que la bola puede tener, debes ser consciente de que, para mantenerlos y que no te traiga mala suerte, nadie debe tocarla más que tú, ni siquiera haciendo jueguecitos.

 Para que la bola de cristal esté preparada, tiene que pasar por las cuatro fases de preparación ritual, basadas en un ciclo lunar. La preparación consiste en no tocar la bola durante esas cuatro semanas, teniéndola tapada con el lamen sagrado. El primer día debe ser un día de luna llena, y quitarle el paño a los 28 días exactos:

 

Semana del aire : Preparación

Semana del fuego : Purificación

Semana de la tierra : Consagración

Semana del Agua : Magnetización

 

 Acabada la purificación ritualizadora, ya podemos utilizar el oráculo. Recuerda que es cuestión de paciencia, de no desesperar y de ser coherente para interpretar. En las primeras ocasiones sólo verás puntos o pequeñas formas, que, con los días, empezarán a tomar forma inteligible o quizás te surjan signos que puedas interpretar significativamente. Cuando comiences a ver este tipo de formas conocidas, será el momento de poder empezar a preguntar a la bola de cristal porque ya habréis conectado. El “truco” para visualizar es el siguiente: intenta clavar la mirada en el interior de la bola, en el punto más céntrico, y una vez fijado ese objetivo, practica el desenfocar la mirada sin salirte de ese punto, pero siempre en un ambiente que te permita la concentración.

 

 Como todos los oráculos, la verdad no llega por sí sola, sino mediante interpretación. Por ello, la formulación de la preguntas debe ser muy concreta. Es necesario que esquematices todo lo posible el problema o deseo que te lleva frente a la bola, para que cuando formules la pregunta no haya divagaciones inútiles. La mente siempre relajada, y si es necesario para que te concentres, visualiza en tu mente una imagen que haga referencia a aquello que deseas saber. En cuanto pasen unos minutos ya podrás trasladar la imagen mental al centro de la bola mientras, a la vez, repites mentalmente la pregunta sobre la que esperas la respuesta.

 

 Y poco más que decirte sobre este apasionante método adivinatorio…

 

 

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