Oráculos y técnicas adivinatorias

 El I CHING, "El Libro de los Cambios" (o de las Mutaciones), es un método chino milenario usado tradicionalmente con fines relacionados directamente con la filosofía, el auto-conocimiento y la adivinación. Está formado por 64 capítulos en los que se explica cada signo de 6 trazos o hexagrama. A lo largo de siglos el I Ching se fue ampliando con comentarios a los Hexagramas, columna vertebral del I Ching.

 

La filosofía que encierra el I Ching influyó profundamente en Lao Tsé y Confucio (Kung Tsé). Se atribuye a la escuela del último "Los Comentarios" que interpretan cada uno de los 64 signos de los que se compone el I Ching. Éstos son un fiel reflejo de las situaciones humanas habituales, aún vigentes en la actualidad, como si de un compendio de sabios consejos se tratase; consejos válidos y generalizables prácticamente para cualquier cultura y esquema de valores existente.

 Recuerdo muy nítidamente aquellos años de juventud en el campus de la Universidat Autònoma de Barcelona, aquellos años en la facultad de filosofía en los que cayó en mis manos la primera edición europea del I Ching, traducida por Richard Wilhem y prologada por Carl Jung y el apasionamiento que me produjo su lectura, y la cantidad de veces que desde entonces he efectuado el “ritual oracular” para sorpresa de incrédulos por sus acertadas respuestas después de interpretarlas.

 

 Jung también se apasionó, tal como ya había hecho previamente con el tarot, por la vía de introspección y autoconocimiento que ofrece el I Ching y sus posibilidades en terapias psicoanalíticas. Después de cada tirada, con cada respuesta o sentencia del I Ching se debe analizar la respuesta, para luego efectuar un análisis interno que interprete particularmente  la tirada en nuestra vida.

 El I Ching como oráculo tiene como base el "casualismo" y la ausencia de un futuro determinista (aunque nos resulte paradójico que un oráculo nos hable de un futuro abierto a todas las posibilidades). “Sólo quien posee fortaleza domina su destino". Para el I Ching cada instante es el paso previo sobre el que se genera el momento siguiente. Así, cuando se elige aleatoriamente uno de los signos, ese momento "casual" está interconectado con el resto de momentos que ya forman parte del pasado, no cabe plantearse cuál pudo ser el resultado puesto que el resultado ya es, pero a la vez hubiera sido del todo improbable deducir "a priori". En nuestro permanente deseo de ver el futuro tenemos un resultado abstracto que podemos utilizar como punto de partida para dar respuesta a nuestras preguntas. Y este resultado es uno de los 64 signos que en su conjunto forman el coherente y lógico esquema que aún sigue sorprendiendo miles de años después.

 

 Los signos del I Ching están basados en un simple código binario (miles de años antes de la aparición del lenguaje de computación y de las teorías de Leibniz, Newton y Boole), 6 series combinatorias de 2 "bits" (basados en los principios contradictorios de luz-oscuridad), lo que nos da 64 combinaciones. Las líneas son continuas o discontinuas, Yin o Yang (ya hablaremos posteriormente de las mutaciones), y el valor de cada una de las líneas es par para las líneas Yin (líneas discontinuas), e impar para las líneas Yang (continuas). Así mismo, cada uno de los hexagramas está formado por 2 trigramas. Hay 8 trigramas básicos (como podrás ver en el siguiente cuadro) y con su combinación se construyen los signos y se da significado a cada uno de ellos. Se establecieron relaciones, a menudo directas analogías, relacionadas con las estaciones, el clima, y la naturaleza en general, y otras más de carácter social y político, la familia, los hijos, las hijas, los gobernantes, los soberanos, etc. Se forman parejas y jerarquías y se estudia el lugar que ocupa cada línea dentro del hexagrama.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 El funcionamiento del I Ching es muy sencillo. Aunque en teoría deberíamos utilizar hojas de milenrama para efectuar las seis tiradas, lo difícil de encontrar en occidente ese tipo de hojas y el tiempo considerable que tardaríamos, nos decanta por la opción más cómoda (aunque no tan purista) de hacerlo con tres monedas (donde se distinga correctamente la cara y la cruz), ya que hay que obtener tres números para generar cada línea. A la cara (Yang) le daremos el valor de 3, y a la cruz (Yin) 2. Primero formulamos una pregunta (es un oráculo, recuerda), y una vez lanzadas las 3 monedas sumamos los valores y obtenemos los resultados de 6, 7, 8 o 9. El 6 y el 8 son valores Yin de lo que se obtiene una línea partida, y el 7 y el 9 son valores Yang que generan una línea continua. El 6 y el 9 son valores mutables y el 7 y el 8 son valores estáticos. Debemos hacer un dibujo o esquema de las líneas que nos resulten de la tirada, con líneas continuas y discontinuas, marcando las líneas mutables para diferenciarlas a la hora de leer el dictamen (personalmente añado una pequeña redonda las líneas mutables), empezando de abajo a arriba. Para poder saber el número del hexagrama, debemos partirlo en dos trigramas y buscarlo en la siguiente tabla. El trigrama de abajo correspondería a la columna de la izquierda, y el de arriba a la fila de arriba.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Ya tenemos, pues, el número de nuestro dictamen. Ahora podemos acudir al libro y buscar la sentencia concreta que nos corresponda. Si además esta tiene líneas mutables, acudiremos a los Comentarios y leeremos también los comentarios correspondientes a las líneas mutables que nos hayan aparecido en la tirada oracular.

 Nunca consultes el I Ching con ansiedad o con necesidad de una respuesta concreta, pues condicionarás la respuesta. Hay que estar sereno/a de espíritu, formular la pregunta concreta, estar dispuesto/a a afrontar cualquier respuesta que se nos dé, y una vez dada, mirar para nuestro interior para interpretar esa respuesta en nuestro caso concreto… ¡Seguro qué te sorprenderás!!!

 Para los que no tengáis el libro, próximamente os explicaremos uno a uno los 64 hexagramas del I Ching. Y si quieres descargártelo como programa (en castellano) para hacerte tus propias tiradas en tu ordenador, hemos encontrado una versión muy digna navegando por la red, pincha aquí para poder descargártelo.

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Trigrama

Cualidad

Imagen

Familia

Chien

Ch'ien

Lo Creativo

Fuerte

Cielo

Padre

Kun

Kun

Lo Receptivo

Abnegado

Tierra

Madre

Chen

Chen

Lo Suscitativo

Movilizante

Trueno

Primer hijo

Kan

Kan

Lo Abismal

Peligroso

Agua

Segundo hijo

Ken

Ken

El Aquietamiento

Quieto

Montaña

Tercer hijo

Sun

Sun

Lo Suave

Penetrante

Viento, Madera

Primera hija

Li

Li

Lo Adherente

Luminoso

Fuego

Segunda hija

Tui

Tui

Lo Sereno

Regocijante

Lago

Tercera hija

 

Chien

Kun

Chen

Kan

Ken

Sun

Li

Tui

Chien

1

11

34

5

26

9

14

43

Kun

12

2

16

8

23

20

35

45

Chen

25

24

51

3

27

42

21

17

Kan

6

7

40

29

4

59

64

47

Ken

33

15

62

39

52

53

56

31

Sun

44

46

32

48

18

57

50

28

Li1

13

36

55

63

22

37

30

49

Tui

10

19

54

60

41

61

38

58