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 EL NEGOCIO DEL TAROT

 

 

 Los medios de Comunicación se lanzan a degüello contra tarotistas y videntes, como si todos los profesionales del sector fuesen ladrones, timadores, engaña-bobos o vividores, como si fuese este el único ramo en el que se ven esos fraudes. Y eso, claro, no es cierto.

 Llevo cerca de cuatro años colaborando con las revistas y medios más importantes del sector, y casi dos años como director de Comunicación de la única Agencia exclusiva para el sector esotérico que existe para los países de habla hispana (Pink Art Publicity) y, personalmente, conozco a 1 de cada 3 profesionales que trabajan en España. Por eso considero que tengo argumentos de peso para poder hablar.

 No sólo son los medios los que persiguen (cuando no hay carnaza del corazón a la que echar bocado), sino las asociaciones de defensa de los consumidores (no siempre con argumentos sólidos) y la CMT (la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones y que vela por el cumplimiento de todas las legislaciones pertinentes), y todo porque, a priori, consideran que la adivinación es un timo. Pero para poder valorarlo, primero deberían experimentar sus vaticinios, ¿no? Los oráculos, sistemas de adivinación y demás existen desde que el hombre es hombre como un parte de facto de su naturaleza y eso no lo puede cambiar nadie. Y está claro que no hay nadie que pueda juzgar la intuición o la superstición de las personas. Crees o no crees, pero no puedes afirmar rotundamente.

 Sí que es cierto que existen profesionales que no lo son tanto (no lo son nada), por supuesto. Pero los que engañan se hacen mala fama, porque el boca a boca es la publicidad que mejor sigue funcionando en nuestra cultura. Y nadie acude a esos “sambenitizados”. Un ejemplo de esto que os digo lo podéis encontrar en la sección de tarot de www.loquo.com, sobretodo en la sección correspondiente a la provincia de Barcelona (la que tiene más visitantes), donde veréis habitualmente insultos y blasfemias, sino de clientes insatisfechos, si de competencia igualmente corrupta y que posiblemente también tenga sus críticas...

 El negocio (con negocio quiero decir empresarialmente, que nadie añada conceptos no implícitos en mi postura) del tarot y la videncia telefónica es un negocio que funciona por dos pilares: publicidad (para que el público conozca los servicios) y una atención de llamadas profesional. Evidentemente que, como cualquier profesional de otros negocios, este sector también trabaja para ganar dinero, algo lógico cuando alguien tiene un negocio.  Nadie se enfada porque un abogado o un médico se lucren, ¿porqué no puede vivir bien un profesional del tarot? ¿Es por ello un timador? No, mire usted… Sin embargo, una gran parte de las llamadas diarias que llegan a cualquier gabinete o profesional no tienen como objeto la adivinación, sino escuchar una voz amiga de la que esperar apoyo, aliento, consejo, la opinión de una tercera persona ajena a nuestra vida personal, evadir la soledad con una voz agradable… No siempre las llamadas son místicas, y generalmente son llamadas que precisan más una “atención psicológica de la calle”, del tú a tú, totalmente anónima y discreta donde poder desnudar el alma. Y la función de estos grandes profesionales es digna. He escuchado casos de desesperados que se iban a suicidar que han desistido por los consejos del otro lado del teléfono, que han solucionado ciertos problemas, que se han percatado de sus celos enfermizos...

 A alguien escuché una vez decir que se timaba a la gente cobrándole una salvajada por la llamada: nadie puede decir que le han engañado cobrándole una barbaridad por el servicio,  pues la legislación estipula los precios de este tipo de servicios y obliga a especificarlos en cualquier publicidad, por un lado, y en una locución previa que aparece antes de la conexión de cada llamada. A esta información se llama código de conducta y tiene esta forma concreta: ”Precio máximo por minuto desde red fija y desde red móvil con impuestos incluidos, empresa o profesional prestador del servicio, dirección completa o apartado de correos y recordar que es un servicio para mayores de 18 años.

 Profesionalmente, este tipo líneas telefónicas “especiales” sólo se pueden otorgar a profesionales, esto es, a autónomos/as o empresarios/as que paguen religiosamente sus impuestos. Y toda la facturación es al 100 % legal, pues las compañías de telecomunicaciones por un lado, y los bancos que cobran los pagos de tarjetas por el otro, hacen que toda la información de cobros vaya directamente a Hacienda, sin posibilidad de defraudar ni un solo céntimo. Cualquier otro tipo de empresa, considerada más “seria”, lo tiene fácil para escatimar algo al fisco y no por ello nadie les dice que defraudan, a veces incluso hay quien ve como a un héroe a quien es capaz de defraudar (curioso país este).

 

 Exceptuando la publicidad en prensa (donde se aprovecha que el código de conducta es extensísimo, y este tipo de publicidad se paga por palabras y los periódicos querrían hacer su agosto), cada vez que veáis un anuncio de un tarot y no sepas si es o no de fiar, busca el famoso código de conducta. Si lo encuentras, vas a tener la oportunidad de hablar con un gran equipo que cumple todos los requisitos legales y profesionales y que no tiene nada que esconder. Si no lo encuentras… si no lo encuentras, está claro, ¿no?

 

 Nes Oliver. Redactor jefe de Espacio Tarot y Director de Comunicación de Pink Group Spain, articulista, escritor y especialista del sector esotérico.

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