Personajes históricos

 Reportajes anteriores:

 

Vampiros, el Mito de la Sangre (I)

 

 

 

 Un par de extrañas casualidades me llevan a escribir este nuevo reportaje que ya tenía pensado, y es que el azar me llevó a dos noticias sobre Beatles. La primera era la remasterización de una de sus películas. La segunda era una noticia sobre el hijo de John Lennon que me sorprendió en el programa Cuarto Milenio, de Íker Jiménez en Cuatro TV. El hijo de John Lennon decía que en un extraño ritual se le apreció su padre. Bueno, concretamente, el brujo ceremoniante le acercó una pluma en pleno trance, y el Lennon JR. recordó que en una ocasión su padre le avisó que cuando muriese se acercaría a él en alguna ocasión en forma de pluma. Quizás era una metáfora del ex-Beatle y se podía referir perfectamente a aparecerse en forma de “frases eternas” (las plumas también sirven para escribir). Pero su hijo le atribuye un significado mucho más esotérico, pues a Lennon y a los Beatles se les ligó en ocasiones al satanismo y se decían que habían experimentado con la ouija.

 Por todo esto, escribo este reportaje, que también dividiré en varios capítulos, debido a lo extenso del tema, y a mi apasionamiento hacia todo lo que implica Rock.

 

 

EL MITO DE SATÁN EN LA HISTORIA DEL ROCK Y EL HEAVY (I)

 

 El hecho de que el ser humano sea propietario de RAZÓN (facultad de racionar), a veces no hace más que, egoístamente, querer tener la RAZÓN (que su opinión se haga ley universal) a toda costa. Lamentablemente esto viene en su naturaleza. Todo aquello que no corresponde a la normalidad o que no obedece a los intereses del momento, se califica de pecaminoso, innatural o diabólico, porque así es más sencillo que la masa del pueblo pueda aceptarlo y entenderlo .Pero de todo hay. Cuando el cristianismo quería eliminar las fiestas paganas, viendo la que podía liar, decidió mantenerlas pero “crearles” un nuevo significado, de eso nació el santoral, para poder utilizar cualquier día festivo como “homenaje” a cierto santo.

 

 De esto se han valido muchas religiones y sectas (con pocas excepciones, normal-

mente hinduistas) por los siglos de los siglos. Cruzadas, Inquisición, quema de bru-

jas, expulsión de los sefardíes en la España post-medieval, Holocausto nazi… Todos

estos crímenes a la Humanidad se realizaron con argumentos pseudo-religiosos y

hoy los consideramos atrocidades. ¿Y ese mito del satanismo en el rock?

 Como en otras situaciones anteriores en que lo que se aleja de la normalidad era pecado, el origen de este mito, en un principio, deberíamos buscarlo en prejuicios raciales, sociales y políticos. En los Estados Unidos, el cristianismo analizó el rock no tanto como un ataque a su fe sino como un ataque a su ideal de nación blanca, rica, capitalista y especialmente separada del pecado. El pueblo negro había sufrido la esclavitud, la separación, la marginación y el horror de manos del hombre blanco, y está claro que querían continuar no estaba muy de acuerdo con la idea de perpetuar esa situación. El blanco atentaba a diario contra el negro, pero éste, en privado, jugaba con la idea del diablo o de lo religiosamente incorrecto como pequeña “venganza” y “burla”, nada más que para llevar la contraria al amo. Y sobretodo en el arte, porque este persiste en la memoria. Y el arte que podía permanecer en la memoria sin que el blanco fuera consciente de ello, era la música. Una música sacada de los salmos de sus iglesias (donde también se burlaban del hombre blanco, porque en ella se bailaba, se cantaba, se bebía y se fumaba). Así es, en un primer tiempo los músicos del blues y luego los del rock, entendieron y expresaron su música. No porque tuvieran realmente ellos cualquier relación con el demonio, sino que, asegurándose el éxito entre los suyos, usaban el mismo lenguaje de sus detractores para burla de estos en muchos casos. La música negra nace de la pasión del ansia de libertad y de lo lastimoso de su situación.

 Al inquisidor pueblo norteamericano no le preocupaba el hombre negro, pues ya

pensaban mal de él. El problema empieza cuando la progenie blanca se empieza

a apasionar aceleradamente por el Rock´n´Roll, porque no se podía permitir acep-

tar lo que se había castigado antes, sólo porque a la prole le gusta, no. Las ideas

no se cambian así como así, hay que destruir como se pueda aquello que no gusta.

Y el rock rebajaba al hombre blanco a los mismos niveles que el hombre negro. El

marcado carácter sexual y sensual de sus letras,y la “violencia” musical lo alejaba

de la música clásica y de la música popular y tradicional. El problema al que se en-

frentaba el cristianismo oficial era que su juventud blanca había quedado fascinada al descubrir el gran atractivo que tenía para ella todo aquello que había asumido por imposición de sus mayores como mera y aparente religiosidad; una mera y aparente religiosidad que la juventud negra ya había desechado. Ese enfrentamiento estaba mucho más ligado a un desmedido orgullo racial, social y político que a un fervor por la verdad de la palabra de Dios que en apariencia defendían y tras la que se escudaban para marcar su “dictadura”. Incluso se llegó a ver al Rock como un plan secreto del Comunismo y del Bolcheviquismo por lo mismo, porque se imbuía la idea en la población de los pecados del comunismo. Y si el propósito oculto y secreto del rock no era comunista, era al menos satánico. Entonces es cuando, sin pruebas, claro, empezó a surgir el mito de que los mensajes los estaban grabando en realidad de forma subliminal. Si escuchamos cualquier sonido al revés, se reproducen sonidos extraños, no habituales al oído humano y que bien pueden darse a cualquier tipo de interpretación (especialmente si se busca oír algo en particular). En relación a esto, y como burla, Pink Floyd decidió grabar en “Big Blue Sky” un mensaje bien divertido si se escuchaba el disco al revés: "Felicidades, usted ha descubierto el mensaje secreto. Por favor, envíe su respuesta al viejo Pink, en la casa de locos". ¿Cuántas agujas se habrán roto intentando encontrar frases subliminales en los vinilos?

 Llega un momento en que se agotan las posibilidades que brindaban las diferencias raciales, sociales y políticas, y sólo pudo sobrevivir la temática del satanismo hasta nuestros días, gracias al miedo que y la mala fama de la que goza este movimiento, y las versiones “fantásticas” que dan los medios. Miles de bibliotecas se llenarían de escritos, panfletos, libros, artículos, etc…, sobre el tema.

El que el rock haya sido perseguido tanto por el Catolicismo, Protestantismo, el Islamismo, los Testigos de Jehová y otras sectas, como por los que sin tener una religión en particular tenían su idea particular de las buenas y tradicionales formas, confirma plenamente que la polémica nunca fue debida a razones teológicas del auténtico cristianismo. Como dije en un principio, es la naturaleza intolerante del ser humano la que considera anormal lo diferente, y necesita de argumentos “excusatorios” para no dar explicaciones de la verdad que se esconde.

 Pero volvamos a los primeros tiempos. Las generaciones negras de los años 40 no crecieron tan devotos a la iglesia como lo eran sus padres. Varios de estos niños (cantantes dominicales de góspel) probaron sus talentos fuera. Gradualmente, la potencia y pasión de la música de la iglesia negra se abrió camino hasta los clubes de salones de baile. Es entonces cuando los estilos y melodías del gospel empiezan a tener un trasfondo de temas y letras terrenales, alejadas de ideas divinas, naciendo como tal el blues, el jazz y el R&B (el etilo dependía de la temática y el ritmo). A principios de los años 50, las raíces del Evangelio estaban casi desaparecidas.

 Varios dj´s de radio presentan al productor de discos Sam Phillips (Sun Records), la energía y fuerza de la “música de raza“. Inmediatamente pensó que si encontraba a un hombre blanco que pudiera cantar como los negros, el éxito estaba asegurado, y buscó hasta encontrar a un muchacho blanco que venía de un trasfondo de cantante de 'spirituals' de negros en la iglesia. Elvis Aarón Presley.

Y nació un mito para la industria, que denominó a esta música "rock and roll" (un

viejo término R&B para la promiscuidad sexual, literalmente 'mecerse y rodar') para

distinguir la de la música negra. La prole blanca pronto estaba prendada del R´n´R.

Y sus padres tremendamente inconformes. Los críticos musicales quisieron desacre-

ditar esta música e introdujeron el término “jungle beat” (ritmo de la jungla), para

recordar que esa nueva música provenía de la jungla de donde se habían traído a los

esclavos, por lo tanto salvaje y primitiva, una acusación racial desprestigiante. Los

prejuicios se ponen de nuevo entre los hombres y la palabra de Dios de ser iguales.

 Curiosamente, años después, fue el pueblo blanco el que orgulloso otorgaba el título

de “Rey del Rock” a Elvis, cual padre, cuando estaba claro que Muddy Waters o Little

Richard ya habían aportado sus ritmos, y que Bill Haley había grabado “Rock around

the clock”, realmente la primera vez que se utiliza el término Rock. Pero los dos primeros eran negros, y el último no tenía ni el carisma ni el físico de Elvis.

 El Rock comienza a diferenciar estilos, pero como argumento de libertad y rebeldía. Las letras encubrían para la censura sus temáticas, hablando de coches, lubricantes y velocidad cuando querían hablar de sexo (siempre me hizo mucha gracia el “Tutti Frtti”, una verdadera apología sobre la libertad sexual de escoger pareja, sobretodo en términos homosexuales). Libertad y Rebeldía que pronto se iban a convertir en Sexo, Drogas y Rock & Roll, algo que el tío Sam no podía permitir…

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